Es súper común que el primer día que te ponés unos lentes multifocales sientas que todo está un poco "raro". ¡Tranquilo! Tu cerebro es increíblemente inteligente y solo necesita un par de días para descifrar el nuevo mapa. No hace falta que te estreses, la adaptación es un proceso súper natural.
Acá te dejamos 3 consejos súper simples para que tu período de acostumbramiento sea rápido y placentero:
1. "Apunta con la nariz"
El mejor consejo que te podemos dar es este: al principio, no muevas solo los ojos para mirar algo que está a los costados, porque te vas a topar con la zona de desenfoque del cristal. En su lugar, acostumbrate a girar suavemente tu cabeza apuntando con la nariz hacia el objeto que querés mirar. En un par de días, lo vas a hacer de manera automática sin darte cuenta.
2. Usalos desde la mañana temprano
El error más frecuente es ponerse los anteojos nuevos a las 6 de la tarde, después de haber trabajado todo el día. A esa hora, tus ojos y tu cerebro están cansados. Lo ideal es ponértelos apenas te despertás. Como tu cerebro está fresco, asimilará la nueva graduación mucho más rápido y sin esfuerzo.
3. Cómo bajar la escalera sin miedo
Al principio, mirar al piso o bajar escalones puede dar la sensación de que el suelo está más cerca o se mueve. Esto pasa porque, si mirás hacia abajo solo con los ojos, estás usando la zona "de lectura" (para ver de cerca) para mirar el suelo (que está lejos). El truco es fácil: bajá el mentón y mirá los escalones por la parte superior del cristal. ¡Listo, problema resuelto!
Dales tiempo y relajate
La regla de oro es usarlos todos los días un poquito más. Tratá de no intercalarlos con tus anteojos viejos, así no confundís a tus ojos. La gran mayoría de las personas se adaptan entre el día 3 y el día 7. Si después de dos semanas sentís que la cosa no mejora, vení a Atelier Óptica y nosotros te los ajustamos, ¡porque queremos verte feliz y viendo perfecto a todas las distancias!



