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Control de miopía infantil

Qué armazón elegir para Stellest: la parte que casi nadie te explica

En un anteojo común, el armazón es gusto y comodidad. En un Stellest, es parte del tratamiento. Los 11 anillos de microlentes que frenan el crecimiento del ojo tienen que quedar centrados en la pupila de tu hijo durante doce horas por día, y eso lo decide el armazón tanto como el cristal. Esta nota es la parte que casi nadie explica.
Anteojo con cristales Stellest visto de frente: los anillos concéntricos se ven en la sombra proyectada.
Los anillos se ven en la sombra. Para que trabajen, tienen que quedar donde mira el chico. Imagen: Essilor.

Por qué el centrado importa más que en cualquier otro anteojo

El centro del cristal Stellest es una zona de visión única por donde el chico mira. Las microlentes están alrededor y actúan sobre la visión periférica, que es la que le da al ojo la señal de crecer. Si el armazón se resbala por la nariz, esa zona central baja y los anillos quedan corridos respecto de la pupila. El chico sigue viendo bien, así que nadie lo nota, pero el cristal pierde parte de su efecto de control. Es un problema silencioso, y por eso el armazón se elige con más cuidado que de costumbre.

La regla corta

Un armazón para Stellest tiene que quedarse en su lugar. Ni grande, ni pesado, ni con el puente abierto. Si se lo tiene que acomodar cada rato, no sirve, por lindo que sea.

Qué miramos cuando lo elegimos

  • El puente. Es lo que sostiene el anteojo en la cara de un chico. Los chicos tienen el puente de la nariz bajo y poco desarrollado; un armazón de adulto en chico se desliza. Buscamos puentes diseñados para rostros infantiles o plaquetas ajustables.
  • El ancho. El armazón tiene que ir de sien a sien sin sobresalir ni apretar. Si sobra ancho, las pupilas quedan muy hacia adentro del cristal y las microlentes trabajan descentradas.
  • La altura del aro. Un aro muy bajo deja poco cristal por arriba de la pupila; uno muy alto es pesado y se cae. Medimos la altura de pupila con el armazón puesto y ajustado, no al ojo.
  • Las patillas. Tienen que llegar bien atrás de la oreja y curvarse ahí, para que el anteojo no se vaya hacia adelante cuando el chico mira para abajo (que es casi todo el día en la escuela).
  • El peso y el material. Acetato y TR90 funcionan bien; lo que evitamos es el metal fino sin plaquetas y los armazones "de moda" grandes que no están pensados para un rostro chico.

¿Puede usar el armazón que ya tiene?

A veces sí. Si el armazón actual le calza bien, está en buen estado y tiene una forma y tamaño que permiten centrar bien el Stellest, lo aprovechamos. Lo revisamos en el local: vemos cómo le queda puesto y si el aro tiene altura suficiente. Si no sirve, te lo decimos y te mostramos opciones, pero no vamos a montar un Stellest en un armazón que sabemos que va a trabajar corrido.

¿Y si al chico no le gusta el que le recomendamos?

Es una pregunta real, y la tomamos en serio: un anteojo que el chico no quiere usar tampoco frena nada. Por eso elegimos con él, no por él. Entre los armazones que calzan bien siempre hay varios, y de esos elige el chico. Lo que no negociamos es el calce.

El ajuste no termina el día de la entrega

Los chicos crecen, los armazones se abren y las patillas se aflojan. Por eso al entregar te explicamos cómo ver si se está resbalando, y cada vez que vuelvan del control con el oftalmopediatra reajustamos el armazón sin cargo. Es parte de hacer bien un Stellest, no un favor.

Cómo sigue todo después de elegir el armazón, con los tiempos reales, está en Stellest: de la receta al anteojo.

¿Te recetaron Stellest y querés consultar?

Traé la receta y te explicamos todo: materiales, tiempos y formas de pago. Estamos en el Cerro de las Rosas, Córdoba.

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En Atelier Óptica somos ópticos especialistas, no médicos: asesoramos sobre cristales y armazones a partir de la receta de tu oftalmopediatra. No hacemos medición de vista ni diagnósticos. Stellest es una marca registrada de Essilor. Los datos clínicos citados (67 % de ralentización promedio a dos años, con uso de al menos 12 horas diarias) corresponden al ensayo clínico de Essilor y son promedios de estudio, no una promesa individual.

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